Sin embargo, a lo largo de los años, han surgido críticas y señalamientos que sugieren una contradicción entre este principio y las acciones de algunos miembros del partido. Por ejemplo, se han documentado casos de corrupción en proyectos insignia del gobierno, como el Tren Maya y la refinería de Dos Bocas, donde la Auditoría Superior de la Federación detectó irregularidades que suman más de 32 mil millones de pesos.
Además, la percepción de corrupción en el país ha empeorado. Según informes, México obtuvo 26 puntos de 100 posibles en percepción de corrupción, lo que indica una percepción negativa sobre la integridad en la administración pública.
Estos hechos sugieren que, aunque la frase "No puede haber gobierno rico con pueblo pobre" se presenta como un compromiso con la austeridad y la equidad, en la práctica, algunos funcionarios podrían estar utilizando su posición para enriquecerse ilícitamente, contradiciendo los principios que enarbolan públicamente.
Es esencial que la ciudadanía y las instituciones de control mantengan una vigilancia constante sobre las acciones del gobierno. Solo a través de la transparencia, la rendición de cuentas y la participación activa de la sociedad se podrá garantizar que los principios proclamados no se conviertan en meras consignas vacías, sino en realidades palpables que beneficien a toda la nación.